PEDOFILIA
La pedofilia ha sido tradicionalmente explicada
desde enfoques morales, sociales y educativos, atribuyéndola a aprendizajes
disfuncionales, traumas infantiles o desviaciones voluntarias de la conducta.
Sin embargo, los avances en neurociencia han permitido cuestionar estas
interpretaciones y proponer explicaciones basadas en el neurodesarrollo
temprano.
Esta investigación sostiene la hipótesis de que
la pedofilia no se adquiere a lo largo de la vida, sino que tiene su origen en
alteraciones neurológicas producidas durante el periodo prenatal y perinatal.
Desde esta perspectiva, se concibe como el resultado de un neurodesarrollo
atípico que precede a cualquier experiencia sexual consciente, implicando una
predisposición neurobiológica temprana.
El planteamiento se apoya en un estudio con
aproximadamente 400 individuos diagnosticados de pedofilia, en el que no se
halló evidencia que vincule esta condición con bajo coeficiente intelectual,
rasgos físicos, lateralidad manual o antecedentes de abuso sexual infantil. En
cambio, se identifican como factores de riesgo alteraciones del neurodesarrollo
asociadas a estrés prenatal, complicaciones obstétricas, hipoxia fetal o edad
avanzada de los progenitores.
Finalmente, este enfoque no justifica conductas
delictivas ni elimina la responsabilidad individual, sino que permite
comprender la pedofilia desde una base científica, diferenciando entre
predisposición neurobiológica y responsabilidad moral y legal.
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